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Yosemite again

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Naturaleza, montaña, moles de granito recortando el horizonte y un poquito de agua en las cascadas gracias a las lluvias de la semana pasada. Tres mil km cuadrados en las laderas californianas de Sierra Nevada. Naturaleza en su estado puro, ríos cristalinos, caídas de agua que en esta época aún no son muy frecuentes y los imponentes acantilados de granito, una increíble diversidad biológica completando un paisaje acogedor donde el tiempo se vuelve a ralentizar. Sabemos que una importante y diversa fauna habita entre los árboles pero sólo alcanzamos a ver algunas ardillas y unas crías de oso negro con su madre.   Dominando todo, una pared vertical de 914 metros a la que se le conoce como "El Capitán", desafío favorito para los mejores escaladores del mundo que, por su cara desnuda, suelen hacerlo en 5 ó 6 días, consiguiéndolo solo el 60 por ciento. Tras un paseo precioso paramos en el "Túnel View" un mirador asombroso para admirar el valle de Yosemite y la majestuosi

Alcatraz, San Francisco

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Bahía de San Francisco, muchas mañanas la niebla flota, juega, rebota en sus aguas y cuando se cansa se disipa y desempaña el ambiente. Uno de los lugares más visitados, la isla de Alcatraz, "la roca" la que dicen fue la prisión Federal más segura, rodeada por las frías aguas de la bahía y el viento del Pacífico. Historias que cuentan e historias que nunca nadie contará. La miseria es inherente al hombre y, por desgracia, aflora más a menudo de lo que debiera. Por un lado los presos, asesinos convictos, ladrones sin escrúpulos, malos, muy malos; por otro lado los supuestamente buenos o dóciles a las normas, capaces de construir una prisión cómo está. No solo las celdas son desoladoras, todo el recinto en sí parece estar preparado más para el castigo que para rehabilitación. Así son las cosas. Y de nuevo en la ciudad otra visita al conocido barrio de los hippies, el cruce de las calles Haight Ashbury, lugar en los 60 del movimiento de contracultura, buscando nada menos la armo

San Francisco panorámica

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  Golden Gate Bridge, icono y postal de San Francisco, 6 carriles, dos aceras para ciclistas y peatones y miles de remaches, se dice que cada año lo cruzan unos 10 millones de personas andando. Repleto de anécdotas, dibujado, pintado, fotografiado y filmado constantemente es un inequívoco emblema de esta ciudad. Volvemos a tener suerte y lo encontramos despejado. Su característico color naranja universal se adapta perfectamente al entorno, en armonía con los colores cálidos de la tierra y en contraste con los tonos fríos del agua de la bahía. Es sólo un puente pero tiene algo que te invita a contemplarlo. Como todas las obras vastas de ingeniería se muestra como un lienzo acabado, atrapado en el espacio y el misterio del tiempo de su época. Cada pincelada una línea, cada matiz una historia. Para el recuerdo una foto de grupo. Regresamos al la zona urbana  por la orilla del Presidio, un parque que fue tierra natal de varias tribus de indígenas y, según cuentan donde surgió San Francisco

San Francisco, han llegado

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Como pasa a todo aquel que llega aquí desde España, la cabeza ha de gestionar y resolver las más o menos 12 horas que pasa de viaje, restar las 9 de huso horario y comprender que se lleva veinte o más horas sin dormir. El jet lag no duele pero despista y la cabeza tiene que resetear el reloj interno para que uno ande en sintonía con el tiempo. Otro grupo de amigos ha llegado a tomar un pequeño contacto con esta gran ciudad. Tras un paseo en bus por las calles, algunas de ellas hermosas y un tanto desniveladas, un pequeño aporte de oxígeno en "Álamo Square". Desde allí se aprecian unas buenas vistas del distrito financiero y en un primer plano "The Painted Ladies", probablemente las casas más famosas de San Francisco por su aparición en la cabecera de la popular serie "Padres Forzosos". Casas de estilo Victoriano que veremos diseminadas en esta ciudad, muchas de ellas bellísimas, originalmente construidas con madera de secuoya. Estilo Victoriano y Eduardian

Mientras espero

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Mientras espero toca buscar otros lugares, pasear por otras zonas de San Francisco, colinas y colinas, subir y bajar por rampas que quitan el aliento. Descubrimos Cole Valley, calles llenas de casas victorianas bien conservadas, restaurantes, tiendas y bares con un ambiente muy relajado. Unas colinas más y llegamos a Buena Vista Park, que hace honor a su nombre. Muy cerquita las escaleras en el cruce 16th y Moraga, aquí llamadas "Moraga Steps", 163 peldaños decorados con mosaicos y subvencionadas por los vecinos para embellecer el barrio. Atravesando Castro llegamos a Misión Dolores Park, un enorme espacio verde donde centenares de vecinos de San Francisco se acercan los fines de semana para hacer picnic en familia y con amigos. Magníficas vistas desde allí hacia el  distrito financiero. El Misión District, es el comienzo de todo en San Francisco, la Misión de San Francisco de Asís, el edificio más antiguo de esta ciudad, ahora han construido una nueva basílica a su lado.   O

La Gran manzana

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Todo es envolvente en la Gran manzana, desde el suelo hasta el cielo, a piso llano el incesante tráfico de personas, camiones, buses, coches, carritos de comida rápida... A la altura de la vista escaparates, rótulos, señalizaciones en cada esquina, entradas de edificios dignas de contemplar...  Y hacia el cielo gigantes de acero, hierro y cristal; no se sabe si te abrazan, te desafían o te  contemplan. Por eso cuando pasas por zonas como el Bryant Park es bueno tomar aire, relajar todos los sentidos y dejarte llevar un rato sentado en cualquiera de las innumerables mesas y sillas que hay libres,  tan solo observando el movimiento de los neoyorquinos, tomando un respiro, un café, un refresco y dejando fluir libremente el  tiempo que como esta ciudad nunca se detiene. Y si te apetece acercarte al cielo tienes numerosas opciones de hacerlo, todas buenas. Desde arriba la gran manzana parece paralizarse, apenas se detecta el movimiento y sus plásticas se convierten en pinceladas desiguales,

New York, New York

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Uno no puede estar en Nueva York sin recorrer parte del Central Park, 4 km de largo por 800 m de ancho. Accedemos frente al Dakota Building, un pedacito del parque qué se dejó como recuerdo del gran John Lennon, asesinado en la misma puerta del edificio. Cruzamos este gran pulmón de Manhattan, fresco, verde, activo, cuasi silencioso, amortiguador del mundanal ruido. Descendemos hasta la calle 42 para entrar en la Gran Central Terminal, otro de esos lugares que te impresiona siempre al entrar, un trajín incesante de pasajeros, un vestíbulo gigante con ventanales de luz natural y un techo aguamarina subrayando su ya de por sí bonita imagen. Desde allí nos acercamos a la sede de las Naciones Unidas, para luego cruzar de punta a punta hacia Chelsea Market, otro de esos lugares que no debe dejar de verse en Nueva York, antigua fábrica de galletas Oreo convertida en mercado con numerosas cafeterías, tiendas y bares para degustar desde un crepe a un marisco. Y todo en un entorno que mantiene